sábado, 29 de enero de 2011

La mayoría de nosotros hemos crecido escuchando diversas historias y leyendas que, al cabo de los años, generación tras generación, se han propagado desde tiempo inmemoriables por nuestras tierras y nuestro pueblo, convirtiéndose en parte de nuestro saber popular. Algunas no trascienden de los límites de los pequeños pueblos donde nacieron, otras se propagan hasta vecindades colindantes, e incluso las mas escuchadas se expanden por toda una isla; pero muy pocas son capaces de cruzar el océano e integrarse en el boca a boca de toda nuestra comunidad canaria.

Una de esas historias que es capaz de mirar al paso del tiempo a los ojos y conservarse en nuesto recuerdo es la que gira en torno al enclave natural de la presa de las niñas, en el centro casi de la isla de Gran Canaria, una historia que busca darle lugar a la zona además de penetrar en el temor de todos, la historia del "árbol de Casandra". Canarias Misterio no ha querido pasar este misterio por alto y nos hemos trasladado al lugar para pasar 4 días conviviendo en el lugar de la leyenda, además de gozar de la naturaleza y la magia que la presa desprende.

Dada la extensión y cantidad del material de reportaje que obtuvimos, y a la diversificación de lugares que en el recogimos, hemos decidido separar este artículo en dos episodios, uno de ellos dedicado a las cuevas de las niñas, y el segundo a la leyenda de Casandra, ya que, aunque ambas leyendas estén entrelazadas, bien merecen analizarlas por separado.

La historia de la cuevas de las niñas tiene arraigada consigo la supuesta raíz del nombre de la presa. Según cuenta el saber popular, en este entramado de conductos que se sumergen en el corazón de algunas de las escarpadas del lugar, tuvieron lugar una serie de macabros acontecimientos.

A lo largo de décadas, son varios los casos de desapariciones que se adjudican al lugar, con la característica de que en su gran mayoría han sido niñas pequeñas que, al aproximarse por cualquier motivo al lugar, bien a buscar agua a la presa en épocas pasadas para sus familias, o bien de escursión con colegios o familiares en la actualidad, iban desapareciendo sin dejar ningún indicio sobre que podría haber pasado con ellas. Si ya la desaparición fortuita de infantes no fuera suficientemente grotesto, es tras su desaparición cuando dan lugar los actos macabros. Noches después de las desapariciones, cuentan que en torno a las cuevas, cuando la luna alcanza su máxima altura en la cúpula celestial, comienzan a escucharse las voces de las niñas desaparecidas, en torno a un ritual oscuro que ha quedado congelado y arraigado en el lugar. Según cuentan, a los lamentos y gritos de terror de la niña desaparecida mas reciente, les siguen las risas macabras de las anteriores niñas desaparecidas en años anteriores, como si la mofa porque la nueva niña compartan sus destinos les proporcionara placer, helando la atmósfera de toda la presa.

Historias mas espeluznantes aún cuentan que, tras la noche que escuchan los lamentos de las nuevas víctimas, se han encontrado dientes de niños en el interior de las cuevas que, al parecer, es el signo inequívoco de que las almas pasadas de las niñas desaparecidas han despojado del mundo terrenal a su nueva hermana, dejándo sus restos mundanos atrás, pasando a engordar la familia oscura que se adueñará de la próxima joven víctima.

Fuera cierta esta leyenda o simplemente congeturas y leyendas urbanas para no dormir, bien es cierto que, durante nuestra estancia, convivimos con un gran número de familias, grupos de amigos y jóvenes que pasaban parte de sus vacaciones y tiempo libre de acampada en el lugar; y desde los niños mas jóvenes hasta los abuelos que arrejuntaban en sus coros a los mas pequeños, contaban las leyendas del lugar. Fue una grata sorpresa ver que una leyenda con tanto misterio era compartiad en el mismo día por familias y amigos que no se conocían entre sí, y fueras donde fueras, mas tarde o temprano, escuchabas de lejos alguien contando alguna de las historias del lugar a algunos oídos curiosos.

Son muchas las versiones sobre las cuevas de las niñas, nosotros nos hemos limitado a recoger la mas extendida a día de hoy. Posiblemente según leéiss estas líneas estaréis recordando que, posiblemente, la historia que conocéis difiere en cierta medida de la aquí contada, y es ahí donde reside la belleza y el misterio de la leyenda, demostrando que fluye por múltiples vías, desafiando al olvido del tiempo y viviendo en nuestra cultura, aún a día de hoy.


Tags: cueva, niñas, presa, leyenda, misterio, canarias, casandra

Publicado por Chojin-hop @ 2:10  | Investigaciones
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Publicado por Curioso
domingo, 18 de septiembre de 2011 | 21:02

DIOS MIO , CADA VEZ QUE VOY ALLI A LA PRESA VOY A ESAS CUEVAS Y AHORA ME ENTERO DE ESTO . ME HAN SALIDO LAGRIMAS DEL MIEDO Y ESCALOFRIOS POR EL CUERPO UNA CUANTAS VECES  POR QUE SINCERAMENTE ESTAS COSAS ME DAN PANICO .