Tras bastante tiempo buscando la localización exacta y recopilando ciertas historias del lugar, Canarias Misterio se desplaza a la montaña de Arinaga, en la zona sureste de Gran Canaria, para adentrarse bajo la montaña por los túneles que conforman la batería militar de misiles abandonada.

Muchas son las historias que se cuentan del lugar, desde apariciones y presencias de antiguos soldados de la época, impregnaciones del lugar en relación a violaciones anteriores, hasta incluso el rumor de haber encontrado cadávederes sin identificar en su interior.
Han convertido este conjunto de pasadizos entrelazados bajo la fría roca, en un lugar mágico que ha sido elegido en múltiples ocasiones por sectas paganas y satánicas, para rituales y misas negras, además de realizar Ouijas como la que nos encontramos en su interior.

El acceso está restringido a prioria por unas antiguas y oxidadas rejas metálicas que, por suerte, pudimos salvar al encontrarse una de ellas entreabiertas. Desde la entrada misma, el complejo de grutas es una serie de túneles en descenso desde la montaña misma hasta cerca de la costa del mar. Desde el primer momento que entramos, las condiciones de conservación nos obligaron a estar constantemente esquivando antiguos derrumbamientos, escombros, e incluso reptar por algunos recovecos donde era imposible permanecer en pie (puede observarse en uno de los vídeos).

Los túneles constan de varias habitaciones de soldados, baños, vestuarios, una gran cocina subterránea con comedor, puestos de vigilancia y de mando e investigación, y dos salas de almacenamiento de misiles que se comunican con el resto por dos montacargas (inutilizados en la actualidad), además de dos habitaciones que servían como almacenes de munición de distinto calibre para el ejército.

Tras las horas que pasamos en el interior de la montaña, observamos que en múltiples estancias se habían eregido altares de cultos paganos y satánicos, con velas y hogueras por las esquinas de las habitaciones, y escrituras en las paredes, por lo que no nos sorprendió que al final del túnel encontráramos una Ouija. Aunque si nos resultó curioso el que parecía ser reciente, ya que no estaba cubiera por el polvo del olvido, y el vaso seguía sobre ella, en espera de unos ausentes participantes que se aventuraran a navegar entre nuestro mundo y el mas allá. (Como se puede observar en la segunda parte del vídeo).

Acabada nuestra primera incursión de reconocimiento del terreno, volveremos con el material de grabación digital para intentar captar alguna psicofonía en el interior, además de seguir indagando entre los secretos que esconde este silo abandonado, construído bajo el corazón de la montaña de Arinaga.
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