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Jueves, 10 de septiembre de 2009

Durante los siguientes 50 años, con el permiso papal y el apoyo de la corona castellana, se organizan varias expediciones en busca de esclavos, pieles y tintes. Juan I de Castilla participa en el lucrativo comercio de esclavos con Canarias. La carrera definitiva hacia la conquista comienza con la bula papal de Clemente VI en 1344. El infante Luis de la Cerda, pariente de los reyes de Castilla y Francia, recibe el señorío de las islas Afortunadas con el título de Príncipe de la Fortuna. Le son concedidos todos los demás derechos reales, incluida la facultad de batir moneda, y el patronato de las iglesias y monasterios que construyese, aunque las disputas entre las coronas castellana y lusa impiden que llegue a tomar posesión.

Jean de Bethencourt

En 1402 se inicia la conquista de las islas con la expedición a Lanzarote de los normandos Jean de Bethencourth y Gadifer de la Salle, sujetos al vasallaje de la Corona de Castilla y con el apoyo de la Santa sede. La conquista normanda aparece en la crónica Le Canarien.

Entre 1448 y 1459 se produjo una crisis entre Castilla y Portugal por el control de las islas, cuando Maciot de Bethencourth vendió el señorío de la isla de Lanzarote al príncipe portugués Enrique el Navegante, lo cual no fue aceptado por los nativos y castellanos residentes en la isla que iniciaron una revuelta que expulsó a los portugueses.

Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro fueron conquistadas bajo el régimen de empresa en la que el conquistador sufragaba por sus propios medios la campaña como vasallos de la corona y adquiriendo el señorío sobre las mismas, que incluye la jurisdicción ordinaria sobre ellas. Gran Canaria fue conquistada directamente por la Corona de Castilla, que envió al capitán Juan Rejón y culminó Pedro de Vera en 1483. En 1496 culmina la conquista de Tenerife y las islas Canarias quedan incorporadas a la Corona de Castilla.

La conquista de las Canarias, que llevó casi cien años (distinguiéndose dos etapas, una de señorío y otra de realengo), es el precedente de la conquista del nuevo mundo, basada en la casi erradicación de la cultura local, una rápida asimilación al cristianismo y en el mestizaje genético de colonizadores y nativos. Hasta 1498 no se promulgó la prohibición papal de comerciar con esclavos en Canarias. El puerto de Las Palmas (actual puerto de La Luz y de Las Palmas) fue uno de los grandes mercados de esclavos (negros y berberiscos) después de Sevilla.

Una vez concluida la conquista de las islas y pasando a depender éstas de la corona de Castilla, se impone un nuevo modelo económico basado en el monocultivo (en un primer momento la caña de azúcar, y posteriormente el vino, teniendo una gran importancia el comercio con Inglaterra). En esta época se constituirán las primeras instituciones y órganos de gobierno (cabildos y concejos).

En Canarias se va a imponer también un régimen fiscal especial distinto al castellano que favorecerá el comercio con el exterior. Canarias también será la única excepción al monopolio de la Casa de la Contratación, pudiéndose comerciar directamente con América desde las islas, si bien con limitaciones.

A partir del siglo XVI la economía canaria estará más ligada a Inglaterra y al Norte de Europa que a la Península Ibérica, situación que se mantendrá hasta la Guerra Civil Española en 1936.


Tags: Conquista, Canarias, castellanos, aborígenes, guanches

Publicado por Chojin-hop @ 21:17  | Historia Canaria
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